Nuestra experiencia

Colaborar en el aula hospitalaria, fue una de las mejores experiencias de nuestras vidas. Agradecemos enormemente a Montse, la profe de la “escuelita”, su paciencia, cariño, buen trato y sobre todo que nos brindase la oportunidad de poder formar parte de algo tan especial.

Aprendemos que las pequeñas cosas son las que hacen que se consigan grandes cosas, que el esfuerzo, antes o después se ve recompensado y que sacar una sonrisa a un niño es más fácil de lo que pensamos.

Saber que con materiales reciclados, esos que tenemos por casa y que muchas veces terminan en la basura, podemos hacer feliz a alguien es una reflexión que hoy en día nos hace valorar más ciertas cosas. Podemos convertir rollos de papel higiénico en monstruos,princesas, lapiceros , molinos..los cd usados en leones o los cartones de leche en coches de carreras.

Muchas veces nos volvemos locos para encontrar el mejor regalo y olvidamos que a nuestros peques los hacen felices las cosas más simples. Nuestro cariño, paciencia y compañía a la hora de jugar, es algo fundamental para ellos.

Vivir el día a día del aula hospitalaria nos hizo crecer como personas. Allí descubrimos que la positividad, la lucha y tener una actitud positiva frente a las adversidades, lo facilitan todo. Estamos enormemente satisfechas y emocionadas de haber puesto nuestro granito de arena en la felicidad de todos los niños y niñas, así como de sus familias, que pasaron por la “escuelita” del hospital y nos regalaron algo tan valioso como es una sonrisa.

Nosotras, fuimos, somos y seremos felices al recordar esta etapa tan bonita. 






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